El conflicto armado en Colombia no afectó a todos los ciudadanos por igual. Las comunidades con orientaciones sexuales e identidades de género diversas sufrieron formas particulares de violencia, marcadas por el prejuicio y la exclusión. Con el objetivo de saldar esta deuda histórica, el Gobierno Nacional, a través del Ministerio del Interior liderado por Armando Benedetti, viene consolidando una estrategia de atención y protección diferencial para las víctimas LGBTIQ+ del país.
Esta iniciativa busca romper las barreras burocráticas y geográficas que históricamente han impedido a esta población acceder a las rutas de reparación integral, prevención de violencias y acompañamiento psicosocial.
Descentralizar la ayuda: De los escritorios al territorio
La clave de este nuevo modelo radica en la territorialización de la oferta institucional. En lugar de esperar a que las víctimas acudan a las capitales, el Ministerio del Interior, en articulación con organizaciones sociales y autoridades locales, está llevando las mesas de atención directamente a las zonas más vulneradas.
El plan de acción prioriza tres frentes de trabajo:
- Prevención temprana: Creación de redes de apoyo comunitarias para identificar y mitigar riesgos de seguridad específicos para líderes y lideresas LGBTIQ+.
- Salud mental y tejido social: Implementación de programas de acompañamiento psicosocial colectivo para sanar el impacto del desplazamiento y la discriminación sistemática.
- Inclusión productiva: Vinculación de las víctimas a programas de acceso a derechos básicos, educación y formalización laboral.
El Pacífico Nariñense como epicentro del cambio
La efectividad de este enfoque diferencial ya registra avances concretos en regiones históricamente críticas. En el Pacífico nariñense, específicamente en municipios como Tumaco, el Ministerio del Interior ha establecido un canal de diálogo permanente con organizaciones de base.
“Garantizar los derechos de las víctimas en los territorios olvidados es el primer paso para una paz real. La diversidad no puede seguir siendo una razón para el miedo o el olvido estatal”,
Señalaron fuentes del Mininterior, enfatizando que Tumaco sirve hoy como modelo piloto para replicar en otras subregiones del país golpeadas por la violencia.
Con este despliegue, la cartera política ratifica su compromiso de estructurar una política de víctimas que no solo hable de cifras de indemnización, sino que reconozca activamente la diversidad y devuelva la dignidad a las comunidades que han resistido en el anonimato rural.
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