El conocimiento técnico es el primer escudo para la defensa de los derechos territoriales. En un esfuerzo por descentralizar el saber jurídico, el Ministerio del Interior —a través de la Dirección de la Autoridad Nacional de Consulta Previa— y la Universidad del Valle certificaron a 4.500 nuevos especialistas en el diplomado “Consulta Previa: Marco Jurídico, Gobernanza y Nuevos Escenarios de Aplicación”.
La iniciativa virtual y gratuita de 120 horas unió en las mismas aulas digitales a dos actores clave del desarrollo regional: los líderes de comunidades ancestrales y los servidores públicos encargados de viabilizar proyectos en los territorios.
Una estrategia masiva contra la conflictividad social
La consulta previa es el mecanismo constitucional que obliga a concertar con las comunidades cualquier proyecto, obra o actividad que afecte sus entornos. Históricamente, la falta de claridad técnica sobre este derecho ha derivado en largas batallas judiciales y bloqueos.
Para enfrentar este vacío, la alianza con el Instituto de Investigación e Intervención para la Paz de Univalle viene registrando cifras récord:
- Balance reciente: Desde 2024, más de 9.600 personas se han capacitado bajo esta alianza académica.
- Impacto acumulado: En lo que va de la actual administración, la Dirección de Consulta Previa ya roza las 27.000 personas formadas, incluyendo a líderes étnicos, funcionarios y ejecutores de proyectos privados.

Gobernanza desde las regiones críticas
El contenido del diplomado no se quedó en la teoría; abordó herramientas de impacto real como el Convenio 169 de la OIT y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, aplicadas a las realidades de las zonas con mayor densidad de proyectos energéticos e infraestructura:
FOCO DE ATENCIÓN PRIORITARIA 2026
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La Guajira Chocó y Cauca San Andrés y Amazonas
Transición energética Minería y consulta Protección ambiental
y parques eólicos. afro e indígena. y reserva de biosfera.
Durante el acto de graduación, líderes de departamentos como Meta, Bolívar, Chocó y La Guajira coincidieron en que estas 120 horas de formación autónoma equilibran la mesa de negociación frente a las multinacionales y las entidades estatales. Al entender las reglas del juego del diálogo intercultural, las comunidades pueden proteger sus ecosistemas sin cerrar las puertas a un desarrollo concertado y equitativo.


